¿Soy un buen gestor?

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Imagino que más de una vez nos hemos parado a pensar en lo que somos buenos y en lo que no hacemos tan bien. No todos estamos preparados para dirigir a un grupo de personas o para organizar por ejemplo. Siempre he escuchado aquello de que todos acabamos encontrando nuestro sitio por nuestra formación y forma de ser. No estoy de acuerdo del todo, pero es verdad que conociendo nuestra forma de ser, nuestras capacidades y formación pues es más fácil encontrar nuestro sitio. Aunque después está la suerte, las decisiones tomadas, el momento, el lugar, las relaciones… son tantos los factores que seguramente la persona según los test con mayor puntuación para ser por ejemplo el mejor en algo pues seguramente no lo sea.

No es la primera vez que llega a mis manos listas de esas de ¿Cualidades del mejor gestor de una PYME? ¿O de un Club Deportivo? Las leo y pienso… si cumplo con el 90% de ellas ¿Por qué no estoy ya donde quiero estar? También es verdad que pensar que las cumples no es lo mismo que demostrar que las tienes. A ello le sumas la suerte, las decisiones, el momento, el lugar, las relaciones, etc… etc… etc…

Aun así, después de mucho tiempo dándole vueltas si tengo claro que es lo que debe saber un gestor, ya sea de un Club Deportivo o de una PYME. Cosas que se repiten en compañeros de profesión, en jefes de equipos y líderes que han puesto en marcha proyectos con fracaso o éxito.

Prever lo que ocurrirá

El valor de un buen director, de un gestor, reside en su capacidad de prever lo que ocurrirá y adaptarse al nuevo escenario. No sé trata de leer las estrellas, echar las cartas o escribir un libro de predicciones futuristas. Hay que ser capaz de plantear posibles escenarios e idear alternativas a lo que suceda, con la garantía de que siempre existe un plan B. Y si es capaz incluso de tener pensado un plan C estaríamos hablando de un extraordinario gestor.

Decidir con rapidez

A la velocidad a la que gira el mundo actualmente buscar la perfección, paralizar todo buscando el mejor de todos los modelos quizás no sea lo más indicado. Un gestor debe ser capaz de tomar decisiones con rapidez y en ocasiones sin la información óptima. Es importante evitar paralizar a tu equipo por tu incapacidad para tomar una decisión por no tener la seguridad de no ser la decisión perfecta.

Autogestión y mentalización

Muchas veces se nos acusa a los gestores de querer acaparar mucho trabajo, tener dificultad de delegar tareas del trabajo. Conseguir gestionarse uno mismo es vital para alcanzar la plenitud interna y la autorrealización, buscando los interruptores que nos pongan continuamente en marcha y las razones que nos lleven a seguir adelante con ilusión y optimismo. Tener siempre necesidad de seguir luchando y arremangarse cuando haga falta. En el momento que caigamos en la rutina y la delegación total de nuestras funciones dejaremos de ser un buen gestor para convertirnos simplemente en un jefe tradicional. Ordenar y mandar.

Facilidad para la conversación

Nuestros trabajadores, clientes, los mercados, las empresas o instituciones son continuos diálogos entre personas. De nuestra capacidad para comunicar depende en gran medida nuestro éxito. Nuestra habilidad para transmitir ideas, proyectar la imagen del negocio, solucionar conflictos, convencer y liderar utilizando cualquier medio que esté a nuestro alcance es primordial para un buen gestor. Saber liderar no es gritar y ordenador, es conseguir lo que pretendes a través de la conversación, de los gestos y el ejemplo.

Capacidad para desaprender

Quizás es una de las cosas más difíciles de realizar. Durante años el que encontraba una forma de gestionar su negocio le valía prácticamente para toda su vida laboral. Hoy en día lo que es bueno hoy es posible que mañana esté obsoleto. Tener una buena predisposición para empaparse de todo y de todos, con flexibilidad mental para incorporar nuevas ideas. Ni lo tuyo es lo mejor, ni lo de ellos lo peor. Saber entender cómo y porque realizan otros sus gestiones, sus ideas es importante para incorporar nuevas metodologías de trabajo y enseñanzas. Huir de modos de resolución preconcebidos y evitar encerrarse en la torre más alta de nuestro castillo para aislarnos es tarea fundamental de un gestor.

Aunar voluntades

Convencer para liderar en pos de un objetivo común. Conseguir que elementos individuales de tu capital humano empujen hacía el compromiso colectivo para la realización de objetivos de la empresa es una habilidad que debe tener el gestor.

Establecer una ruta

Establecer las líneas estratégicas que marquen el rumbo a seguir, definiendo y desarrollando un modelo que establezca un marco adecuado de actuación, con objeto de facilitar la ejecución de acciones que garanticen la consecución de objetivos. No hay que confundir con prever lo que ocurrirá, no se trata de improvisar, ni decidir con rapidez sin tener ideas de hacía donde queremos ir. Planificar es fundamental para la consecución de objetivos.

En definitiva estas son algunas de las cualidades o aptitudes que debe tener el gestor de una PYME o de un Club Deportivo. Quizás no todos valemos para lo que soñamos o quizás (y más después de leer esta lista) no estemos ya donde pensamos que deberíamos estar. Estas listas vienen muy bien para ayudar a formar y seguir buscando la excelencia pero si después no hay suerte, momento adecuado, relaciones y un sinfín de etcéteras pues… ¡Sigue luchando por llegar!

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